Aunque tarde reanudamos las crónicas de los distintos partidos de nuestro equipo.Lo hacemos narrando la primera derrota de la temporada sufrida en el partido que jugábamos el sabado diez de noviembre contra el PMDC Baeza, sin duda el mejor equipo con el que nos hemos encontrado hasta la fecha, a lo que hay que añadir la actuación arbitral, de la que debemos decir todo lo contrario, la peor y más parcial labor de todos los arbitros que nos han pitado.
De salida, Javier Cruz en la puerta, la tradicional defensa con Javier Oya y Alberto en defensa; Cristian, José Antonio y Petete en el centro del campo y Javier López en la punta. Los pequeños salieron nerviosos, no aclimatados al albero irregular del campo e impresionados por el tallaje de los adversarios, lo que motivó que a los trece minutos de la primera parte fueramos por debajo en el marcador con un claro dos a cero. Marcador parcialmente maquillado con el gol que en el minuto dieciocho anotaba Javier López, al batir con certero disparo desde fuera del area al portero rival. Sin embargo, poco nos iba a durar la alegría, al anotar el rival el tercero en un desgraciado saque de esquina, corría el minuto veintiuno. A partir de ese instante y hasta el final de la primera parte los mejores minutos de los nuestros, quienes a pesar del concierto que empezaba a ofrecernos el trencilla, sacaba fuerzas de flaqueza y en el veinticinco acortaba distancias con un gran gol de José Luís quién ponía en la escruadra un disparo cruzado desde el área pequeña; dos minutos más tarde, nuevamente José Luís anotaba y ponía el empate a tres en el marcador.
Ciertamente era un resultado engañoso porqué el rival había realizado mayores méritos que los nuestros, quienes sin embargo, al igual que en Ubeda, habían hecho gala de su gran pegada.
La segunda parte para olvidar en todos los aspectos, en los primeros diez minutos la igualdad fue la tónica imperante.Sin embargo, una falta en la frontal del area, inventada por el arbitro, quizás motivada por una palabra poco afortunada por parte de los técnicos que estábamos en el banquillo, suponía que nuevamente el rival se adelantara. El resto del partido a raíz de la jugada que todos conocéis mejor olvidarlo. Niños llorando, nervios en el banquillo y un arbitro dejando el juego duro del rival auspiciado por su mayor envergadura.
El resultado final es lo de menos seis a tres en nuestra contra.
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